Lo primero que llama la atención del modelo más novedoso de la sexta
generación de Jetta es lo diferentes que son sus tres modos de
conducción: estándar, E-mode y Sport. El mercado está lleno de autos en
los que apenas se aprecia el cambio de un modo a otro. Por el contrario,
en el Jetta parece que estamos hablando de tres motorizaciones
diferentes.
En el modo estándar el motor eléctrico se ocupa de todo hasta las 37
millas por hora, siempre que no se pise mucho el pedal exigiendo
aceleración o se esté subiendo una pendiente considerable. Mientras se
maneje así, el motor de gasolina no sólo está apagado, sino que está
totalmente desconectado de la transmisión para minimizar la pérdida de
energía. En modo totalmente eléctrico el Jetta puede completar tramos de
más de una milla.
Por otro lado, cuando entra en acción el motor turbocargado de
gasolina, éste genera más energía de la necesaria para recargar así la
batería eléctrica, que también se carga cuando se activa el freno. Una
vez la batería esté cargada, aunque el auto esté circulando a
velocidades superiores a 37 millas por hora, el motor eléctrico se
encarga de todas las necesidades diferentes a entregar a la transmisión
(circuitos eléctricos, luces, etc.) ahorrando así la energía residual
que en otro auto se pierde en el alternador.
Otros híbridos generan energía eléctrica a partir del calor de la
fricción del frenado. La novedad en el Jetta es que se incrementa esa
necesidad de frenado al “desenganchar” totalmente el motor de la
transmisión. Es decir, se elimina la opción de “freno motor” y, al tener
el freno que hacer todo el trabajo, se genera más energía eléctrica.
Ese “desenganche” o desembrague del motor, que se produce en cuanto
se levanta el pie del acelerador, independientemente de la velocidad,
permite además que el planeo o “coasting” sea más eficiente, ya que se
reduce el rozamiento. Si el coche “se deja ir” en llano o ligera bajada,
es llamativa su capacidad para mantener casi la misma velocidad por
muchos metros sin necesidad de acelerar.
El modo “E” maximiza la utilización del motor eléctrico, que puede
llegar a utilizarse hasta a 44 millas por hora. Su eficacia se puede
medir en el ya típico gráfico que informa sobre qué motor está enviando
energía hacía donde y cuán cargada está la batería eléctrica. Pero lo
realmente novedoso es el marcador de revoluciones. En vez del
tradicional tacómetro se incluye un “Power Meter” que tiene diferentes
tramos.
El primero (verde) indica la fase de regeneración, de carga de
energía. El segundo, azul, muestra la zona más eficiente de manejo,
fluctuando entre el motor eléctrico y el de gasolina. El tercero,
semi-azul, marca los momentos en que sólo está activo el motor de
gasolina, pero en los que la batería eléctrica también se está cargando.
En el siguiente tramo desaparece el color azul: el motor sólo está
siendo impulsado por gasolina y no hay recarga de la batería. En el
último tramo, marcado en rojo, ambos motores –eléctrico y gasolina-
están entregando potencia al mismo tiempo.
El modo Sport incrementa drásticamente la respuesta al acelerador,
hasta el punto que el auto, simplemente, no se siente como un híbrido y
la potencia se entrega desde bajas revoluciones. Ya sea en este modo o
en otro, si se pisa el acelerador a fondo, el auto entra en periodo
“boosting”, en el que los dos motores entregan potencia en conjunto
hasta alcanzar el máximo de 170 caballos combinados. Aunque no es la
cifra que buscan los compradores de un híbrido, es reseñable el hecho de
que este Jetta alcanza las 60 millas por hora en 8.6 segundos.
Diseño y Acabados
En cuanto al diseño, el híbrido se diferencia de sus hermanos Jetta
por el color de logo de VW, aquí en azul, las llantas y la parrilla
frontal. Otros detalles, como una toma de aire específica para este
motor y los bajos, también se han modificado para acomodar las
necesidades del modelo. Junto a ello, también se han rediseñado el
sistema de escape y los cristales del parabrisas y las ventanas
delanteras para reducir sonido con excelente resultado.
Aunque el motor es exactamente el mismo y sólo se ofrece con una
transmisión –automática de 7 velocidades con doble embrague-, sí hay
posibilidad de elegir entre diferentes trims: básico (arranca en
$24,995), SE (a partir de $26,990), SEL ($29,325) y SEL Premium
($31,180). El SE incluye luces traseras LED; el SEL calza rines de
aluminio de 16 pulgadas y el modelo top de la gama viene con rines de 17
pulgadas, faros de bi-xenon, luces LED diurnas y faros de niebla.
Entres los elementos de confort comunes a los tres modelos se
incluyen el climatizador dual –con capacidad de operar sin recurrir al
motor de gasolina- y cuyo aire acondicionado luego se recicla para
refrigerar la batería eléctrica, conectividad a través de Bluetooth y
volante de piel. La pantalla de navegación y sistemas de sonido son más
completos en los modelos SEL y SEL Premium.
Elementos de Seguridad
El Jetta Hybrid viene de serie con airbags frontales y laterales para
piloto y copiloto, así como airbags de cortina lateral en las dos filas
de asientos. Además incluye los habituales sistemas de ayuda: frenos
antibloqueo y de asistencia hidráulica, control de estabilidad,
distribución electrónica de la intensidad del frenado y el Sistema de
Respuesta Inteligente al Choque, que desbloquea las puertas, cierra el
flujo de gasolina y activa las luces de emergencia en caso de accidente.
En el precio final se incluyen todas las revisiones y mantenimiento en los primeros tres años o 36 mil millas.
El Jetta híbrido es una refrescante noticia para un segmento que
necesita más opciones –y a ser posible menos aburridas- en el que Toyota
Prius abrió brecha pero corre peligro de quedarse atrás ante el empuje
de modelos como el último lanzamiento de Volkswagen.